Sra. Valerie Clark
(KwaZulu-Natal, Sudáfrica)
...porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. - Lucas 19:10 (RVR)
Cuando tenía unos siete años, mi gato se perdió. Después de buscar por toda nuestra propiedad sin encontrarlo, le pedí a mi madre que me acompañara a buscarlo más lejos. Paramos en varias casas, tocamos a las puertas y caminamos de arriba abajo por la calle, llamando al gato por su nombre, pero no pudimos encontrarlo. Al día siguiente lo intentamos de nuevo, y también al día siguiente. Estaba terriblemente triste, pero finalmente tuve que aceptar que mi gato se había perdido.
La historia de la oveja perdida en Lucas 15 me recuerda mi búsqueda desesperada de mi gato. Junto con la oveja perdida, las parábolas de la moneda perdida y del hijo pródigo también se encuentran en Lucas 15, y en cada historia, lo que se había perdido es hallado. En su ministerio, Jesús se propuso encontrar a los que estaban perdidos y traerlos de vuelta a la seguridad del redil.
Jesús todavía busca traernos a su redil, para darnos la salvación y la vida eterna. Puede que nosotros no encontremos lo que se ha perdido, pero Jesús nunca deja de encontrarnos. Cuando oramos con fe por quienes están perdidos o no conocen a Cristo, podemos confiar en que Jesús los buscará y los encontrará para el reino de Dios. Perseveremos en la oración y nunca dejemos de confiar en que el Señor hallará lo que se ha perdido.
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