Finales y comienzos
Del tronco de Isaí brotará un retoño; un renuevo nacerá de sus raíces. — Isaías 11:1… Más detalles
Del tronco de Isaí brotará un retoño;
un renuevo nacerá de sus raíces.
— Isaías 11:1 (NVI)
¿Alguna vez ha leído un libro, visto una película o escuchado
una canción que deseó que nunca terminara? Los finales, aunque
traen consigo una resolución, a menudo son tristes. Ponen
fin a lo que ha sido, y lo que viene después suele ser incierto. En
la cultura popular, un final es sinónimo de conclusión.
Creo que por eso el nacimiento, el ministerio, la muerte y la
resurrección de Cristo son tan revolucionarios. Las expectativas
se invierten; un retoño brota de un tronco; el Rey de Reyes llega
como un bebé indefenso. Con Cristo, el final es solo el principio.
La muerte conduce a una nueva vida. ¡Qué apropiado es entonces
que el Adviento, el comienzo del año litúrgico, coincida con
el final del año calendario! Justo cuando el mundo se despide
del 2026, las personas cristianas de todo el mundo celebran el
nuevo comienzo marcado por el nacimiento de Cristo. Donde el
mundo ve un final, Dios nos invita a centrar nuestra atención en
el nuevo comienzo que está surgiendo.

En este número de El Aposento Alto, los escritores comparten
experiencias que muestran con qué frecuencia nuestros
finales son también comienzos cuando nos enfocamos en la
presencia de Dios con nosotros. Un llamado al ministerio pasa a
ser un llamado a cuidar de los animales. El sueño de dirigir una
escuela se desvanece cuando Dios ofrece un camino diferente.
Las inundaciones devastadoras reconfiguran las comunidades,
lo que requiere una imaginación llena de fe
para reconstruir. En cada final que encontramos,
Cristo nos llama a buscar también el
principio. Mientras esperamos el nacimiento
de Cristo, cuyo final fue nuestro principio,
¿qué nuevo comienzo le está revelando
Dios?
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