Sra. Jamie K. Fugitt
(Misuri, EE. UU.)
Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas y así cumplirán la ley de Cristo. - Gálatas 6:2 (NVI)
Hace algunos años viajamos casi 100 kilómetros para asistir a una puesta en escena de la pasión de Cristo. Pasados unos 45 minutos de viaje, el auto comenzó a hacer un ruido terrible. A pesar de estar en una zona alejada, cuando el auto se sacudió hasta detenerse y ya no arrancar, pudimos ingresar en el estacionamiento de una iglesia pequeña. Estábamos atascados.
Enseguida nos encontramos con el pastor y su familia que vivían junto a la iglesia. Fueron muy amables y nos aseguraron que podíamos dejar el vehículo en ese lugar tanto tiempo como fuera necesario.
Decidí llamar a una colega que vivía cerca y le pedí si podía conseguirnos un traslado a nuestra casa o un auto durante el tiempo necesario para regresar. Muy amablemente, mi amiga y su esposo nos dejaron uno de sus autos e insistieron que lo usásemos mientras nos hiciese falta.
Los actos de generosidad de mi amiga y de una persona extraña nos brindaron el apoyo que requería ese tiempo de preocupación. El apóstol Pablo nos recuerda que tenemos una oportunidad para hacer el bien cuando aparecen los problemas inesperados — ya sea un auto que no funciona o algo mucho peor, como una relación personal que se termina. Que seamos capaces de descubrir a quienes nos necesitan para poder ayudarnos unos a otros a llevar nuestras cargas.
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