Sra. Jacqueline DeGroot
(Carolina del Norte, EE. UU.)
Esperaré paciente que el Señor responda a mi oración. - Hechos 26:28 (RVR)
En un festival, mi puesto estaba frente a un vendedor que estaba teniendo un día difícil. La noche anterior no había dormido bien y la escasez de ventas lo desalentaba. Al final del día, me acerqué a él y le entregué una copia de una oración por paz y confianza en Dios. Le dije que orando esas palabras antes de ir a dormir me ayudaban a estar en paz.
Miró el papel, musitó una grosería y lo rompió en pedazos diciendo: «No soy cristiano». Quedé atónita. Me cuesta mucho tomar valor y dar testimonio ante los demás. Su fuerte rechazo me lastimó y me hizo sentir descorazonada.
En el camino de regreso a casa, se me ocurrió que a pesar de los años de hablar a la gente de Jesús y llevar a la familia y amigos a la iglesia conmigo, nunca pensé que me podía atribuir un miembro nuevo de la iglesia, ni haber dado inicio a un despertar gozoso al cristianismo en algún corazón, ni llevado a alguien a la conversión. ¿Qué estaba haciendo mal?
Entonces pensé: «mi parte podrá ser pequeña, o una de tantas. Tal vez nunca sepa cuándo alguien será persuadido de creer en Jesús. Es posible que ese hombre llegue a Cristo a través del testimono de alguien más». Decidí no sentirme frustrada sino plantar la semilla de la fe y confiar en que luego vendrá otra persona y la regará. Posiblemente no sabré del impacto de mi testimonio, pero el Señor sí.
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