Sr. Ismael Vázquez
(Arroyo, Puerto Rico)
Mas yo en ti confío, oh Jehová; digo: Tú eres mi Dios. En tu mano están mis tiempos; líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores. - Salmo 31:14-15 (RVR)
Hablaba con mi hijo José Ismael, cuando éste me dijo: «Papi, me gustaría poner las manos sobre la gente enferma y que ésta se sane. ¿Cómo se hace esto?». En ese momento yo me disponía a cambiar de canal con el control remoto del televisor. Fue allí cuando le dije: «Mira José, ese control remoto fue diseñado para encender, apagar y cambiar de canal entre otras cosas. Pero la realidad es que el control remoto no puede hacer aquello para lo que fue diseñado si una mano no lo toma y hace que sus funciones sean ejecutadas».
Continué indicando: «Así somos nosotros, Dios nos ha diseñado para hacer grandes cosas, pero si la mano de Dios no nos toma para aquello para lo que fuimos creados, no se producirá en nuestras vidas. Solo tienes que permitir que Dios te tome en sus manos y haga contigo como Dios quiera. Te aseguro que todo aquello para lo que Dios te diseñó, lo verás realizado en tu vida». Mi hijo dijo: «Ah, tienes que decir eso en nuestra iglesia». Y así lo hice.
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