Sr. Dennis Lastimoso
(Macau, Región Admin. Especial, China)
Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada. - Juan 15:5 (NVI)
Hace años planté una pequeña vid en nuestro patio, esperando tener una cosecha abundante. Las ramas crecieron, pero en un año una de ellas se marchitó. Por más que la regué y fertilicé no se recuperó porque se había separado de la vid.
Tal como esa rama, no podemos prosperar espiritualmente si estamos apartados de Jesús. Nuestros esfuerzos fracasarán siempre a menos que estemos unidos a la vid verdadera. Esta es la profunda verdad que hallamos en Juan 15:5 — separados de Jesús no podemos hacer nada. Muchas personas se desvelan por alcanzar éxito y plenitud a través de medios terrenales, pero la verdadera paz, productividad y propósito solo son posibles si permanecemos en Cristo, nuestra fuente de vida, fortaleza y orientación. Cuando nos mantenemos unidos a Él día tras día mediante la oración, la lectura de la Escritura y la obediencia, nuestras vidas dan frutos que glorifican a Dios.
¿Estamos conectados a la Vid, o tratando de prosperar por nuestra propia cuenta? Al hacernos tiempo para estar en la presencia de Jesús, hallaremos fuerza y sabiduría. Filipenses 4:13 nos recuerda: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece». Permanezcamos unidos a Cristo y disfrutemos la vida abundante que nos promete.
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