Sra. Billie L. Sprouse
(Oklahoma, EE. UU.)
El Señor dijo: «Antes de darte la vida, ya te había yo escogido; antes de que nacieras, ya te había yo apartado...». - Jeremías 1:5 (DHH)
Por momentos he sentido que no soy adecuada para cumplir con el plan de Dios para mi vida. El peso de las expectativas de los demás ha sido obvio y a veces, me he sentido rechazada porque no siempre encajo en las expectativas de los otros. Pero he aprendido que no estoy sola en mis inseguridades.
Cuando recibió el llamado del Señor, Jeremías también se sintió inadecuado. En Jeremías 1:5, Dios le dice: «Antes de darte la vida, ya te había yo escogido; antes de que nacieras, ya te había yo apartado...». Y aunque Jeremías dudaba de sí mismo, el Señor le aseguró: «No tengas miedo (…) yo estaré contigo».
He llegado a confiar que Dios no solo me formó con cierta intención, sino que también me llama, me equipa y me empodera para cumplir con su propósito. Mis dones, talentos y anhelos fueron puestos ahí para que pudiera compartir el amor de Dios y su verdad. En momentos de duda, puedo confiar en que Dios, quien está conmigo desde el principio, jamás me dejará.
Dios nos ha formado a cada uno de nosotros con un propósito y nos da las palabras, la sabiduría y la fortaleza para la misión. Seguir nuestro llamado no se trata de nuestra fuerza o inseguridad, sino de entregar nuestros temores y confiar en que el Señor estará junto a nosotros en cada paso del camino.
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