Sr. Wolfgang Bernhardt
(KwaZulu, Sudáfrica)
Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo? - Lucas 9:25 (RVR)
Alcancé un título de grado en matemáticas y decidí seguir estudiando la misma disciplina. Sin embargo, cuando llegó el tiempo de los exámenes no estaba suficientemente preparado. No conocía la mayoría de las respuestas. Las dos horas del examen fueron las más humillantes de mi vida. Quedé destrozado.
Busqué ayuda en un querido profesor de la escuela secundaria. Después, volví a casa y dormí hasta el día siguiente. Al comenzar el día oré: «Señor, por favor dime cómo seguir».
Al año siguiente no volví a inscribirme. Comencé a dedicar más tiempo al estudio de la palabra de Dios y a la oración cada día. Poco a poco, regresaron a mi alma la paz interior y la seguridad de que Dios me ama.
A su tiempo, el Señor me brindó nuevas oportunidades. Mi carrera tomó otra dirección y obtuve una nueva perspectiva en mi vida. Fui dándome cuenta de que los logros no son todo. Aprendí a escuchar la voz del Espíritu y permitir que me guíe la paz de Dios. También comencé a comprender la verdad de las palabras de Jesús: «Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo?».
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