BAJO EL ENEBRO

1 de julio, 2018 por Andrew Garland Breeden (Tennessee)

A medida que voy envejeciendo me cuesta dormir. Muchas veces permanezco despierto en mi sillón hasta altas horas de la madrugada. En mi caso, una noche de desvelo suele llegar de la mano de mucha ansiedad. Las preocupaciones que apenas me afectan durante el día crecen sin medida por la noche. Cuando esto se combina con mi imaginación inquieta, estoy acabado. Por ser una persona que tiene problemas para dormir, me atrae la lectura de 1º de Reyes 19 donde el profeta Elías halla descanso bajo un árbol de enebro. En el comienzo del capítulo 19, Elías atraviesa un momento muy difícil. Temiendo por su vida, huye hacia Horeb y está a punto de darse por vencido. Las Escrituras nos dicen: «[Elías] se sentó a descansar debajo de un enebro. Con deseos de morirse, exclamó: ‘Señor, ¡ya no puedo más! ¡Quítame la vida, pues no soy mejor que mis antepasados!’ Se recostó entonces bajo la sombra del enebro, y se quedó dormido» (versículos 4-5, RVC). Me sorprende que, dada su situación, Elías se quedase dormido, como si nada. Nada era suficientemente trascendente como para quitarle el sueño estando en la presencia del Señor. Adoro este momento de la historia de Elías. Desesperado y corriendo para salvar su vida, halló descanso en la presencia de Dios. He perdido la cuenta de las noches en que deseé conciliar el sueño con tanta facilidad. Cuando no puedo dormir, como galletitas de agua untadas con mantequilla de maní y miro en el televisor repeticiones de viejos programas de los años ochenta. Aunque esto no es muy productivo, me distrae de todo aquello que se agolpa en mi mente a las dos de la madrugada. Una de esas noches de desvelo, decidí intentar otra cosa. Repasé el plano de planta del edificio en el que trabajo, y oré por cada uno de mis colegas. Mencioné algo relativo a cada persona por la que estoy agradecido y después le pedí al Señor algo en su favor— que cuidase de algún familiar enfermo, le auxiliase en momentos de dificultades laborales o guía y sabiduría para tomar una decisión importante y fortaleza para cuidar a un familiar anciano. Desde entonces mantengo esta práctica. Todavía no he logrado orar por todo el edificio antes de que me venza el sueño, de modo que a la noche siguiente retomo donde me había quedado. Cuando llego hasta la última persona de la última oficina, vuelvo a comenzar. Algunas noches no oro y vuelvo a las galletitas y el televisor, pero cada vez más utilizo mi desvelo para orar por mis colegas. La historia de Elías es apenas una de las muchas que nos hablan de lo mucho que Dios cuida de nosotros. La historia es, sobre todo, sobre la paz, la confianza, la seguridad y el consuelo que llegan a nosotros cuando estamos en presencia de Dios. Es un relato sobre cómo Dios cuida a quienes ama. Más allá de lo que esté ocurriendo, los temores que acechan nuestras mentes o las preocupaciones que llevamos, podemos acudir a Dios en oración y hallar cierto descanso. Mi práctica de oración a medianoche se ha convertido en un tipo de enebro para mí. Me ha acercado más a Dios. Me ha permitido sentir más profundamente el cuidado y la protección del Señor por mí y mis colegas, y finalmente, me ha dado descanso. Pero sobre todo, comprendí que la fortaleza que Dios le dio a Elías está disponible también para cada uno de nosotros, en cualquier momento y en cualquier lugar, ya sea bajo un árbol solitario en el desierto o en el sillón de una sala. Varias de las meditaciones de este número tratan del cuidado continuo de Dios por nosotros. Tal vez le interese releer las meditaciones de los días 5, 8, 11, 16, 18, 22, 25, 29 y 30 de julio y 3, 11, 20, 21, y 27 de agosto antes de responder a las preguntas para la reflexión.

Preguntas para la reflexión: 1. Mencione un relato de las Escrituras que le ha sido de mucha ayuda. ¿Qué recuerda sobre la primera vez que supo de esta historia? ¿Por qué tiene tanto sentido para usted? 2. ¿Qué otros personajes de las Escrituras fueron cuidados por Dios de manera práctica cuando estaban pasando momentos difíciles? ¿Qué nos enseñan sus historias sobre cómo cuida Dios de nosotros cuando atravesamos tiempos adversos?



Andrew Garland Breeden
Editor Asociado/Adquisiciones


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