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En el año 1929, después de la caída de la Bolsa y de la Gran depresión, Frances Craig una maestra de la escuela dominical en la Iglesia Metodista Episcopal de Travis Park, en San Antonio, Texas, se dio cuenta cómo las personas encontraban gran consuelo al leer breves lecturas devocionales.  Ella le imploró a su pastor, el Dr. Paul Kern que escribiera una colección de meditaciones. En el boletín semanal de la iglesia, Kern comenzó a sugerir lecturas bíblicas, junto con pequeñas anotaciones para animar a las personas a leer la Biblia. La Sra. Craig nunca olvidó el impacto que tuvo esa guía diaria de leer la Biblia.

Al mismo tiempo, Grover Emmons un clérigo de la Iglesia Metodista Episcopal, quien había servido en Francia y el muy lejano Oriente, también se estaba preparando para su nuevo rol en desarrollar la guía devocional The Upper Room (El Aposento Alto). En su ministerio, Emmons encontró que los creyentes alrededor del mundo tenían un compromiso común con Cristo. Él soñaba con un libro de meditaciones que estaría disponible y utilizado por todos “para cultivar una relación con Dios.”

A principios del año 1934, Emmons llegó a Nashville, Tennessee, a trabajar como el director de Misiones domésticas, evangelismo, y hospitales para la Junta de Misiones Domésticas.

En diciembre de 1934, Grover Emmons emitió un informe acerca del trabajo del comité sobre “el asunto de la publicación de un devocional para ser utilizado en el hogar.” La siguiente proposición fue traída a la Junta:

. . .Publicar un librillo de meditaciones trimestralmente para ser vendido en la iglesia local a través del Comité Misionero y de llevar la marca de la Comisión [de Misiones domésticas, hospitales, y evangelismo]. Este será un experimento por un trimestre, detalles deben ser referidos al Dr. Emmons. . .

En ese tiempo, Frances Craig servía como directora voluntaria en el Comité de literatura devocional para la Junta de Misiones de Hogar, ella llevó consigo noticias sobre el proyecto a San Antonio y le pidió a la clase dominical de Philathea (un grupo de más de 100) que oraran por el proyecto devocional.

El Dr. Emmons comenzó a desarrollar la estructura de la revista, sus apuntes diarios incluían un versículo bíblico, una sugerencia de la lectura bíblica, comentarios breves, una oración, y por terminar un pensamiento para el día. Individuos fueron invitados a proveer contenido para los apuntes diarios y se hizo énfasis en los testimonios personales de personas común y corriente. Cuando Frances Craig recibió una carta en donde se le pedía que escribiera sus aportaciones para la nueva revista, ella sabía que sus oraciones habían dado resultado—la producción de la revista iba tomando su curso.

Grover Emmons y el Obispo Arthur J. Moore hablaron con pastores y líderes de todas las denominaciones a través de los Estados Unidos y compartieron su visión para la pequeña revista: restablecer el “altar de la familia” –la práctica de la oración diaria y leer la Biblia en el hogar.

La nueva revista no sería solamente una publicación metodista, más bien fue un regalo de los metodistas a la iglesia en general. El Dr. Emmons tuvo la visión de un devocional auxiliar que no fuese doctrinal, más bien inclusivo, enfocado no en las diferencias sino en las creencias que como cristianos tenemos en común.

Al asistir a una conferencia de la iglesia en Richmond, Virginia, Grover Emmons escuchó al Rev. John W. Smith hablar acerca del poder de Dios que descendía sobre los discípulos de Jesucristo cuando oraban en el aposento alto. El Dr. Emmons fue inspirado, la revista se llamaría: The Upper Room (El Aposento Alto).

A principios del año 1935, se imprimieron100,000 copias de la primera edición (abril-mayo-junio 1935), la cual se vendió rápidamente. En la segunda edición, el personal ordenó 160,000 copias y 211,000 en la tercera. Cuando se imprimió la séptima edición, la tirada fue de medio millón de copias.

Casi inmediatamente después de que se publicara la revista, los lectores comenzaron a escribir y a enviar sus meditaciones que hablaba de sus experiencias personales de fe. Para el año 1938, la revista publicaba meditaciones escritas por lectores común y corriente, y no solamente por escritores invitados. Con la edición de enero-febrero-marzo de 1939, cuatro años después de que se publicara la primera edición, la circulación había alcanzado una asombrosa cantidad de un millón de copias.

Hoy día y a través de todo el mundo, la guía devocional El Aposento Alto es un objeto que se puede encontrar muy comúnmente sobre las mesas de la cocina y a un lado de la cama. Al paso de los años, esa pequeña y amada revista ha desatado un ministerio global que ahora alcanza a millones de personas alrededor del mundo en 100 países y en 35 idiomas.

Los ministerios de El Aposento Alto, incluye la publicación de revistas y libros, un museo y una capilla en Nashville, Tennessee, y también ofrece experiencias como La Caminata a Emaús, La Academia de Formación Espiritual, y el Centro de Oración