Sr. Don Germano
(Georgia, EE. UU.)
Por mi parte, yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo. - Mateo 28:20 (DHH)
Mi esposa y yo nos habíamos retirado a una casa en las montañas, que está rodeada por grandes arbustos de azaleas. En primavera, estos arbustos se cubren de ramilletes de flores rosadas. Las hojas se mantienen de color verde oscuro durante todo el año, aunque en el invierno, especialmente cuando las temperaturas llegan a bajo cero, se vuelven más oscuras y parecen marchitarse. Ahora bien, a medida que los días se entibian, las hojas recobran su forma, se yerguen y recuperan el color y apariencia originales.
Un día de invierno, cuando paseábamos juntos a nuestro perro, fuimos testigos de este aparente regreso a la vida de las hojas de las azaleas. Eso me recordó que por momentos la vida puede abrumarnos y hacerse pesada con enfermedad, penas, deudas, relaciones quebrantadas y otras dificultades. Pero, el Señor está siempre ahí para revivirnos, consolarnos y traer paz a nuestras mentes, almas y espíritus.
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