Sra. Cindy Lee
(Inglaterra, Reino Unido)
Ustedes, pueblo fiel del Señor, ¡canten salmos y alaben su santo nombre! - Salmo 30:4 (RVC)
Las preocupaciones invadían mi mente y, aunque deseaba orar, no sabía qué decir. Decidí buscar música que me ayudase a relajar la mente y a meditar en el amor sanador del Señor.
Los días siguientes escuché varios tipos de música y me sentí más calmada. Las piezas de música clásica instrumental me permitieron recuperar el aliento y esperar en el Señor, quien es más poderoso que los problemas que nos aquejan. Los himnos tradicionales que había escuchado de niña me bajaban a tierra y me recordaban mis esperanzas y anhelos. Los cánticos de alabanza elevaban mi espíritu o me acercaban a Dios. Escuchar y leer las letras sobre mantenernos firmes en la fe, confiar en Dios y ser agradecidos por el sacrificio de Jesús se convirtieron en una manera de orar que cambió mi vida. La música me ayudó a enfocarme en las promesas de Dios y a renovar mi relación con el Señor durante un tiempo difícil.
Los salmos reflejan la esperanza y el consuelo que hallaba David al componer canciones y tocar instrumentos y, aun hoy, miles de años más tarde, la música tiene el poder de involucrar y transformar a la gente, y conectarnos con el Creador. Estoy agradecida a Dios porque le dio a músicos y escritores el don de cambiar vidas a través de la música al conducir a la gente a Cristo.
Gracias al apoyo de los donantes, cualquier persona puede leer la meditación de hoy sin iniciar sesión por hasta 7 días.
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