Sr. Peter Q.
(Singapur)
Dichosos los pobres en espíritu, porque el reino de los cielos les pertenece. - Mateo 5:3 (NVI)
En el evento de una iglesia, colaboré como voluntario en la distribución de los alimentos y la limpieza. Primeramente, sentí que se trataba de una tarea insignificante y me resistí. Mis amigos estaban sobre el escenario, liderando la alabanza, recibiendo a otros y predicando, mientras yo limpiaba tras de escena. Me sentí dejado de lado. Sin embargo, poco a poco comprendí que este aporte sencillo tenía un sentido. A través del servicio, me relacioné con otras personas y vi a quienes necesitaban ayuda y experimenté un sentimiento de paz y de plenitud.
En esos momentos, comprendí que cuando Jesús se refería a «los pobres de espíritu», tal vez hablaba de no estar centrado en uno mismo, sino enfocándose en el llamado del Señor y en el amor al prójimo. Jesús dijo: «Dichosos los pobres en espíritu...», porque un corazón humilde nos permite descansar profundamente en Dios, experimentando así la paz y la bendición del Reino de Dios en toda situación.
Posiblemente nos encontremos con tareas que parezcan insignificantes. Sin embargo, cuando las asumimos con humildad y brindamos lo mejor de nosotros, sentimos la presencia de Dios incluso en estos pequeños actos de servicio. Las bendiciones verdaderas no provienen del orgullo ni del interés personal, sino que fluyen de un corazón humilde. La gracia de Dios, como un manantial, nutre nuestras vidas y refresca los corazones de otras personas.
Gracias al apoyo de los donantes, cualquier persona puede leer la meditación de hoy sin iniciar sesión por hasta 7 días.
Considere apoyar nuestro ministerio. Su donación o suscripción de pago ayuda a garantizar que lectores de todo el mundo sigan recibiendo aliento espiritual a diario.
Compartir en redes sociales