Nada me faltará (Interpretación del arte de julio/agosto 2026
Me inspira ternura la serenidad y la confianza con la que se alimentan las ovejas. En… Más detalles
Martin Wiles | Leer Primera carta de san Pedro 3:18-22
Al acercarme a la edad de jubilación, comencé a repartir algunas de mis preciadas reliquias familiares. Quería decidir quién recibiría qué y tomé esas decisiones basándome en sus personalidades e intereses.
Regalar mis cosas no fue fácil. Tuve que adoptar una mentalidad de mortalidad. Tenía más años detrás de mí...
Dios, te estaré eternamente agradecido por el regalo de Cristo. Capacítame para compartir ese don con otros, contando de tu amor y tu misericordia, disponibles para cada persona. Amén.
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