Nada me faltará (Interpretación del arte de julio/agosto 2026
Me inspira ternura la serenidad y la confianza con la que se alimentan las ovejas. En… Más detalles
Elizabeth W. Corrie | Leer Ezequiel 37:1-14
Dios manda a Ezequiel que profetice sobre los huesos secos, y él lo hace. Pero al final del gran ruido y temblor, cuando los tendones unen los huesos, se añade la carne y la piel cubre estos cuerpos, todavía no hay aliento. Estos cuerpos reconstituídos siguen muertos. Entonces Dios manda...
Respira profundamente, usando el abdomen. Mientras respiras, de gracias al Señor Dios, que recurre a toda la creación para colocar este aliento en ti, en este momento y en cada momento.
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