Sr. Peter Caligiuri
(Florida, EE. UU.)
Jesús les contó una parábola para enseñarles que debían orar siempre, sin desanimarse. - Lucas 18:1 (DHH)
Dios sabe que a veces queremos abandonar la oración. Tal vez pensamos que hay problemas más grandes en el mundo, o que Dios no está interesado. Sin embargo, en lugar de amonestarnos a orar más, Jesús contó la historia de una viuda y un juez. No hay muchos detalles sobre la viuda, pero imagino que no contaba con riquezas ni influencias políticas. No conocemos el problema, solo que tenía un conflicto con alguien y acudió al juez en busca de ayuda.
Primero, el juez injusto se negó a ayudarla, pero ella no se rindió. Al contrario, siguió buscándolo. Me imagino que caminaba día tras día hasta la casa del juez, tocando la puerta, y él murmurando: «¡Oh, no! ¡Ella, otra vez!». Quizás su insistencia le molestó, pero ella solo quería que el juez cumpliera con su deber. Finalmente, él le concedió justicia. Puedo imaginar al juez levantando sus manos y diciendo: «¡Basta! ¡Lo haré! ¡Solo déjeme en paz!».
Jesús concluye la parábola recordándonos que Dios de ninguna manera es como ese juez. Al contrario, Dios quiere saber de nosotros. Nuestro Creador nos ama y quiere lo mejor para nosotros. Dado que Dios es bueno, no debemos abandonar la oración. Dios sigue escuchando, y si seguimos orando y creyendo, podemos confiar en que Dios responderá.
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