Sra. Lin Daniels
(Massachusetts, EE. UU.)
Sé para mí una roca de refugio, adonde recurra yo continuamente. Tú has dado mandamiento para salvarme, porque tú eres mi roca y mi fortaleza. - Salmo 71:3 (RVR)
Alguna vez se preguntó: ¿Dónde encuentro refugio? O tal vez, ¿cuál es mi refugio? O incluso, ¿quién es mi refugio?
A veces el refugio es un lugar. Cuando mi comunidad quedó devastada por una tormenta invernal, quedamos sin energía eléctrica con temperaturas bajo cero durante cuatro días. Afortunadamente, mis vecinos tenían un generador y me invitaron a compartir el calor de su hogar. Su casa fue mi refugio.
Otras veces un refugio es una actividad. Mi hermana juega golf para liberarse del estrés laboral. Para ella, ese tiempo en el campo de golf es un refugio.
En ocasiones, el refugio es la gente que nos muestra su amor y su apoyo. Mi grupo de resiliencia espiritual se reúne cada quince días para compartir alegrías, tristezas, preguntas, miedos y pensamientos. Estas personas son un refugio para mí, un lugar libre de juicios y rico en comprensión y compasión.
Pero Dios es nuestro mejor refugio. El Señor está siempre listo y disponible para ser nuestro refugio, brindándonos esperanza, fortaleza y renovación cuando más lo necesitamos.
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