Sra. April Bogert
(Nueva York, EE. UU.)
Por fe cayeron los muros de la ciudad de Jericó, después que los israelitas marcharon alrededor de ellos durante siete días. - Hebreos 11:30 (DHH)
Probablemente la gente de Jericó se sentía a salvo y confiada dentro de su ciudad fortificada. ¿Qué temor podrían infundirles los nómadas que habían estado deambulando en el desierto durante 40 años? Su marcha diaria alrededor de la ciudad debe haberles extrañado, y hasta desconcertado, seguramente sería necesaria mucha fuerza para derribar esos muros.
Tal como los residentes de Jericó, a veces pienso que puedo mantenerme segura detrás de los muros que he levantado. En lugar de poner mi fe en Dios, intento mantener la ilusión de que estoy en control y a salvo por mí misma. Ahora bien, Dios es todopoderoso y más fuerte que cualquier otro muro físico o emocional.
Los muros de Jericó cayeron porque los israelitas pusieron su fe en el poder de Dios y siguieron sus instrucciones con obediencia. No es necesario que nos ocultemos detrás de los muros falibles que hemos construido. Por medio de la fe y de la oración, abiertos al amor y a la guía de Dios y estudiando la Escritura, hemos de obtener la paz y la protección del Señor.
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