LETANÍAS DE ADORACIÓN PARA EL TIEMPO DE ADVIENTO

1 de noviembre, 2017 por Doug Hagler (Tennessee)

El profeta Isaías vivió en un tiempo en que la gente estaba
preocupada por su futuro, sus familias y su relación con Dios.
En medio de la incertidumbre y el temor, Isaías anuncia esperanza,
paz, amor y luz.
Las cuatro velas de la corona de Adviento representan esperanza,
paz, gozo y amor. La quinta vela, ubicada en el centro
de la corona, representa la luz de Cristo que viene al mundo.
Durante el Adviento, encienda una vela cada domingo, hasta
que las cinco velas se enciendan en Nochebuena o Navidad. Ya
sea que comparta estas letanías con su familia o amigos, o medite
en ellas a solas, que este sea un tiempo de preparación para
la venida de Cristo.

Primer domingo de Adviento: Esperanza ante la presencia
del Señor.

Decir: «Pero tú, Señor, eres nuestro padre; nosotros somos el
barro y tú eres quien nos da forma; todos nosotros somos obra
de tus manos»
(Isaías 64:8, RVR).
Encender la primera vela, la vela de esperanza.
Leer: Isaías 64:1-9
Reflexionar:
Con mucha alegría, hablando en nombre de su
pueblo, Isaías anticipa la venida del Señor. Junto con el
anuncio se renueva la conciencia del pecado, que aparta
a la gente de Dios. En actitud de confesión, Isaías llama al
pueblo a recordar quienes son — la creación; y quien es Dios
— el Creador.
Actuar: Confesar aquello que nos separa del Señor nos prepara
para la venida de Cristo y nos presenta un Adviento
santo. ¿Qué es aquello que nos impide celebrar cabalmente
la venida de Cristo? ¿Distracciones? ¿Resentimientos?
¿Prejuicios? ¿Cuáles son sus palabras de confesión hoy?
Orar: Dios Santo, das pruebas de tu amor por nosotros una y
otra vez. Somos la obra de tus manos. Sigue moldeándonos a
tu semejanza. Juntos, esperamos la venida de Cristo, nuestra
esperanza. Amén.

Segundo domingo de Adviento: Paz mediante la promesa de consuelo.

Decir: «Consuelen a mi pueblo; ¡consuélenlo!»
(Isaías 40:1, RVC)».
Encender la segunda vela, la vela de paz.
Leer: Isaías 40:1-11
Reflexionar:
Recibir consuelo en tiempos de dificultades es una
bendición. Una palabra de aliento, el abrazo de un amigo,
una comida compartida — cada uno de estos actos puede
sostenernos durante los tiempos de angustia. Isaías nos
recuerda que la fuente de nuestro consuelo es el amor y cuidado
que nos brinda Dios. Aun en tiempos de preocupaciones,
podemos sentir una paz profunda, sabiendo que Dios
nos lleva en sus brazos como un pastor a su oveja.
Actuar: Piense en las formas en que ha recibido consuelo. ¿Cuál
fue la experiencia que más recuerda? Esta semana, busque
oportunidades de consolar a otros. Esté atento a si alguien
está pasando un mal momento. Organice una visita, haga
una llamada telefónica, envíe un mensaje de texto o escriba
una nota. Si usted participa de una comunidad de fe, considere
preguntar al pastor si sabe de alguien a quien podría
hacerle bien una visita.
Orar: Queremos escuchar nuevamente tus palabras de
consuelo, oh Dios, para volver a sentir tu profunda paz.
Deseamos ser instrumentos de tu paz para poder consolar
a los otros en tu nombre. Guíanos para acercarnos ante la
venida de tu Hijo, el Príncipe de Paz. Amén.

Tercer domingo de Adviento: Gozo y buenas nuevas.

Decir: «El espíritu de Dios el Señor está sobre mí. Sí, el Señor me
ha ungido; me ha enviado a proclamar buenas noticias a los
afligidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a anunciar
libertad a los cautivos, y liberación a los prisioneros; a
proclamar el año de la buena voluntad del Señor, y el día de
la venganza de nuestro Dios; a consolar a todos los que están
tristes; . . . »
(Isaías 61:1-2, RVC).                                                                                                                
Encender la tercera vela, la vela de gozo.
Leer: Isaías 61:1-4, 8-11
Reflexionar:
¿Cómo definiría el gozo? El gozo es más grande,
profundo, brillante y continuo que la alegría. La lectura de
las Escrituras para hoy se refiere a esta experiencia, aunque
no menciona la palabra gozo. Muchos cristianos están familiarizados
con estas palabras de Isaías porque Jesús las cita
al iniciar su ministerio (Ver Lucas 4:14-21). ¿Cuáles serían
ejemplos de gozo en la vida y ministerio de Jesús? ¿Qué es
aquello que trae gozo a su vida? ¿Cómo es que seguir a Jesús
se vuelve una experiencia gozosa para usted?
Actuar:
Lea nuevamente Isaías 61:1-2. Durante la próxima
semana, busque las formas en que Dios trae buenas nuevas
a los oprimidos, sana los quebrantados, proclama libertad a
los cautivos y da libertad a los prisioneros. Cuando descubra
la obra de Dios en este mundo, ore ofreciendo alabanza y
gratitud.
Orar:
Muéstranos el gozo de este tiempo de Adviento, oh Señor.
Ayúdanos a ver tu amor brotar a nuestro alrededor. Amén.

Cuarto domingo de Adviento: Amor por los humildes.

Decir: «Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu se regocija en
Dios mi Salvador»
(Lucas 1:46-47, RVC).
Encender la cuarta vela, la vela de amor.
Leer:
Lucas 1:46-55
Reflexionar: María, humilde y conmovida por llevar a Jesús en
su vientre, se regocija en el Señor y da gracias porque Dios la
ha escogido. La alabanza de María se expande de lo personal
a lo universal. Sus palabras describen el amor de Dios por
los humildes, los pobres y los hambrientos. María dará luz a
un niño que se llamará Emanuel, Dios con nosotros. Esto es
el amor.
Actuar: ¿Quiénes son los humildes, los excluidos, los hambrientos
en su comunidad? Considere comunicarse con un
albergue para personas sin techo o un almacén comunitario
y preguntar qué necesitan. ¿De qué maneras puede ofrecer
ayuda en este tiempo de Adviento? ¿Cómo es ofrecer su
tiempo para ayudar a otros una forma de recibir a Jesucristo?

Orar: Nuestro espíritu se regocija en ti, oh Dios. Gracias por el
amor que nos muestras siempre. Que tu amor obre a través
nuestro al trabajar para mostrarlo a los demás. Amén.

Nochebuena, Navidad: Luz en la oscuridad.

Decir: «El pueblo que andaba en tinieblas vio una gran luz; sí, la
luz resplandeció para los que vivían en un país de sombras de
muerte»
(Isaías 9:2, RVC).
Encender la vela de color blanco, la luz de Cristo.
Leer: Isaías 9:2-7
Reflexionar:
Cristo, nuestra luz, ha venido trayendo paz y justicia.
¡Han llegado la esperanza, la paz, el amor y el gozo! De
acuerdo con Isaías, con la venida de este niño, el tiempo de
guerra y opresión ha terminado, los instrumentos de guerra
serán reorientados para el bien y la luz brillará en los lugares
oscuros de las vidas de la gente.
Actuar: Muchas personas sienten tanto alegría como tristeza en
la Navidad. Ya sea que usted viva una o la otra, o ambas, trate
con amabilidad a los demás, y a usted mismo hoy y permita
que la luz de Cristo brille en su espíritu. Dé gracias a Dios
por todo lo que pasó, es y será, sabiendo que el Señor ha
prometido la paz infinita mediante el don de Jesucristo.
Orar: Oh Dios, gracias por la luz de tu continua presencia, y
gracias por el don de tu Hijo, Jesús. Que la luz de Cristo brille
en nosotros hoy y siempre. Amén.



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