PLUMAS DE PAVOS SALVAJES

3 de septiembre, 2018 por Andrew Breeden

Todos los días camino alrededor del campus de la universidad
cercana a mi oficina. Me gusta estar al aire libre, apreciando
lo que haya para mirar, las hojas que cambian de color, el cielo
azul, una ardillita probando una bellota. Caminar me ayuda a
aclarar la mente y me mantiene cerca de Dios al estar rodeado y
cerca de su creación.
Dado que tiendo a preocuparme mucho, una caminata
ayuda a aflojar el girar y girar de mi mente respecto de los problemas
del día. Algunos días las dificultades son pequeñas.
Otros días, las preocupaciones se adueñan de mí. Con el pasar
de los años me he sentido menos invencible y protegido que el
año anterior. La edad trae consigo la sensación de que no soy
inmune a las dificultades, desafíos y pérdidas que alguna vez
consideré.
Es sencillo afligirse por todo lo que puede salir mal. Es fácil
preocuparse por las malas noticias que hemos recibido o que
tememos recibir. Es fácil preocuparnos por el futuro y cómo lidiar
con él cuando llegue. El temor fácilmente puede paralizarnos
al punto de apenas poder soportar el diario vivir.
De alguna manera, los pavos salvajes que habitan en los
bosques que rodean mi hogar me han ayudado a preocuparme
menos. Puedo verlos desde la ventana de la cocina cuando
deambulan por mi patio, buscando insectos. Cuando camino
por ese lugar que comparto con estas magníficas aves, a menudo
hallo una o dos plumas. Al ver una, la levanto, la llevo a
casa y la coloco en un antiguo recipiente de bronce ubicado en
la repisa sobre la chimenea. No recuerdo cuándo ni por qué comencé
a coleccionar estas plumas, solo que me daba pena dejar
algo tan bonito en el suelo.
Con el tiempo, mi recipiente lleno de plumas comenzó a ser
un símbolo de la elegancia y la simplicidad que me rodea cada
día. Contemplar las plumas me ayuda a librar la mente de las
preocupaciones y me recuerda que el Dios de la creación me
ama y me cuida. El Dios que creó los pavos, sus plumas, el suelo
donde caen y a cada uno de nosotros, puede hacerse cargo de
todo aquello que yo deba enfrentar. Aprecio mucho lo que Job,
aquel hombre que ciertamente tenía muchas preocupaciones,

dice sobre esto: «Observa a los animales, y aprende de ellos; Mira
a las aves en los cielos, y oye lo que te dicen. Habla con la tierra,
para que te enseñe; hasta los peces te lo han de contar. ¿Habrá
entre éstos alguien que no sepa que todo esto lo hizo la mano del
Señor? La vida de todo ser está en sus manos; ¡él infunde vida a
toda la humanidad!» (Job 12:7-10, RVC). La confianza de Job en
Dios es asombrosa, especialmente considerando todo lo que le
había pasado.
Las plumas de pavo son maravillas que me siguen enseñando
a detenerme y observar todas las otras maravillas de mi vida cotidiana.
No son enormes, pero pequeños milagros que Dios pone
en mi camino cada día para que observe y reflexione sobre ellos.
Las plumas me recuerdan no obsesionarme sobre todo en lo que
podría salir mal y enfocarme en todo lo que puede estar bien.
La ardillita con su bellota y la pluma de pavo son solo dos
de los recordatorios diarios de las maravillas que me rodean.
Cuando el día se pone difícil, intento detenerme y mirar a mi
alrededor todos los milagros de Dios en la creación. Al hacerlo,
recuerdo que «La vida de todo ser está en sus manos» (Job 12: 10,
RVC). Y esto es suficiente para ayudarme a llegar al fin de casi
todos los días.
Varias de las meditaciones en este número se ocupan de
preocupaciones y pequeñas maravillas. Posiblemente desee
volver a leer las meditaciones seleccionadas para los días 3, 4, 9,
10, 17, 25, 30 de septiembre y 2 de octubre, para luego responder
a las siguientes preguntas:
Preguntas para la reflexión:
1) En su vida, ¿en qué ocasión se preocupó por algo que nunca
sucedió? ¿Cuáles fueron sus oraciones durante ese tiempo?
¿Qué le enseñó esta experiencia sobre la preocupación?
2) ¿Dónde se siente usted más cerca de Dios?
¿Por qué?
3) Nombre algunas pequeñas maneras en las
que podría tomarse un tiempo cada día
para acercarse más a Dios. ¿Cuál le llama
más la atención?

Andrew Garland Breeden
Editor Asociado/ Adquisiciones


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Acerca de la guía de meditaciones

La misión de la revista El Aposento Alto es proveer una forma práctica de escuchar la Escritura, de conectarse con los creyentes alrededor del mundo y de pasar un tiempo con Dios cada día.

Más detalles Imagen en acuarela por: Guy MOLL