El Tiempo Ordinario de la iglesia

1 de julio, 2018 por Lindsay Gray

Jesús dijo: «Y yo estaré con ustedes todos los días,
hasta el fin del mundo».

— Mateo 28:20 (RVC)

El día posterior al evento del Pentecostés, los cristianos que
siguen el calendario litúrgico entran en la estación denominada
«el Tiempo Ordinario» de la iglesia, que se extiende hasta el
Adviento y ocupa gran parte del calendario cristiano. El nombre
parecería adecuado dado que no hay grandes fiestas cristianas
en el transcurso de este tiempo.
Cuando era joven, consideraba que la estación del Tiempo
Ordinario de la iglesia era aburrida. Después de todo, no estábamos
anticipando activamente el nacimiento de Cristo en
Navidad, o centrándonos en las disciplinas de la Cuaresma. El
Tiempo Ordinario se me hacía largo, monótono y sin emoción.
Ahora que soy adulta, el Tiempo Ordinario me trae la comodidad
de lo familiar. También trae consigo una promesa
especial: Dios está con nosotros, no solo cuando se dan grandes
celebraciones o eventos, sino también en los momentos comunes
y corrientes de cada día.
Las meditaciones que aparecen en este número describen
el confort, la paz y los desafíos que nos llegan al sentir profundamente
la presencia de Dios en la vida cotidiana. El tema
«Dios con nosotros» no es nuevo. Se trata de un mensaje que
se repite en todas las Escrituras y aparece en casi todos los
devocionales que leí. Dios está con nosotros en los momentos
más extraordinarios de nuestras vidas al igual que en los más
cotidianos. Este es un mensaje que parece
ser particularmente apropiado para este
largo y monótono Tiempo Ordinario de la
iglesia. La seguridad de que Dios está con
nosotros hoy y siempre es algo que vale la
pena escuchar una y otra vez, y que posiblemente
haga que este tiempo no sea tan ordinario
y común después de todo.

—Lindsay L. Gray
Directora Editorial, The Upper Room


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La misión de la revista El Aposento Alto es proveer una forma práctica de escuchar la Escritura, de conectarse con los creyentes alrededor del mundo y de pasar un tiempo con Dios cada día.

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